Triángulos, play, infinito

P1010380

Un pensador decide rellenar la facultad de filosofía con triángulos equiláteros rojos.

Triángulos rojos en las paredes de los corredores, en las sillas de las aulas y de la cafetería, en los espejos de los baños, en los tableros…

Así pasa todo el día el pensador, practicando esta escritura que en principio no parece tener sentido pero que lo cobra paulatinamente a medida que se realiza, se multiplica en el espacio y se relaciona con los cuerpos (y los pone en relación).

Los triángulos están hechos de hilo y se adhieren de modo simple a la superficie, nada impide transformarlos o despegarlos y metérselos al bolsillo. Así, leer esta escritura puede llegar a significar manipularla físicamente o incluso deshacerla.

El pensador escribe un triángulo en el piso y mirándolo desde arriba, le parece que está frente a un símbolo muy común: el triángulito en el que se ha desmaterializado el botón « play » de la vieja casettera. El triángulo del piso podría significar entonces « poner en marcha », « ejecutar ».  Así es que el pensador decide conectar el triángulo de  hilo con su madeja (como se muestra en la imagen) y se sienta a contemplar su escritura de hilo. Quiere ver como interactúan los pasantes con el conjunto. Quizás después desenrolle la madeja caminando marcha atrás para ver a donde lo conduce su propia escritura (sujeto y objeto se intercambian los roles).

Los pasantes pasan, algunos se detienen a contemplar la escritura del pensador, otros no. Al final dos pasantes comienzan a jugar con la madeja. Primero la tocan delicadamente con un pie y observan que se puede desenrollar. Comienzan a desenrollarla lentamente y luego envuelven con el hilo toda la facultad : las barandas de las escaleras, las manijas de las puertas. El pensador las sigue a una cierta distancia. Suben las escaleras dejando el hilo rojo como huella y realizan una bella instalación de hilos en el aula magna. Luego salen a la calle y el hilo finalmente se agota. El pensador habla con ellas. Se prometen nuevas situaciones como ésta. Cuando el filósofo se devuelve para contemplar las huellas de la performance de las pasantes se da cuenta de que la seguridad de la facultad las ha eliminado.

Años después, el Colectivo Virosofía (Colectif Virosophie) -colectivo de artistas colombianos del que el pensador hará parte- reactivó la imagen del triángulo y la madeja ofreciéndola como tarjeta postal al final de uno de sus performances. En el reverso de la tarjeta postal se podía leer lo siguiente:

« RECORDED

Un triángulo sobre una superficie puede significar play

En el anverso de esta postal, el triángulo/play podría indicar la acción de desenrollar (una madeja)

Este hilo -una línea finita- contiene, grabadas en potencia, un número infinito de acciones (todos los modos posibles de desenrollar una madeja) »

Publicités

Laisser un commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l'aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion /  Changer )

Photo Google+

Vous commentez à l'aide de votre compte Google+. Déconnexion /  Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l'aide de votre compte Twitter. Déconnexion /  Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l'aide de votre compte Facebook. Déconnexion /  Changer )

w

Connexion à %s